Alta tensión en el primer cara a cara entre Biden y Putin

 Alta tensión en el primer cara a cara entre Biden y Putin

Unos 5.000 efectivos de las fuerzas de seguridad protegen la Villa La Grange y el parque adyacente, el escenario en el que tendrá lugar el primer cara a cara de Biden y Putin y en el que las delegaciones diplomáticas trabajan todavía contra reloj sin haber podido siquiera cerrar por completo el programa. Putin deseaba una rueda de prensa conjunta después del encuentro, pero los diplomáticos americanos quieren evitar la foto que Putin ya se hizo con Trump y han exigido comparecencias por separado.

En este punto, como en varios otros, serán los dos líderes los que tomen una decisión final sobre la marcha, en un encuentro considerado de alto riesgo por el momento «extremadamente bajo» en el que se encuentran las relaciones entre EE.UU. y Rusia. Se espera algún anuncio en cuestiones sencillas como control de armamento, pero Biden no puede ofrecer a Putin lo que realmente le importa: un papel diplomático mucho más activo y reconocido en el escenario mundial, mientras que Putin no puede rebajar la tensión allí donde se sirve de conflictos para ejercer presión, que es lo que desearía realmente Biden. «Aquí se trata de gestionar las diferencias», señala un diplomático americano.

Putin responde con burlas a las acusaciones de Biden, que lo llamó  'asesino' - Enfoque Internacional

Washington no se resigna a los ciberataques maliciosos

Durante los últimos cuatro meses, Biden y Putin han intercambiado una retórica más bien punzante. Washington no se resigna a los ciberataques maliciosos de piratas informáticos con sede en Rusia ni al desprecio por la democracia del gobierno ruso, que cristaliza en la persecución de los disidentes, mientras que Putin se refiere reiteradamente a las imágenes del 6 de enero en el Capitolio para argumentar que Estados Unidos no tiene derecho a sermonear sobre normas democráticas e insistiendo en que el gobierno ruso no ha estado involucrado en ninguna interferencia electoral o en ninguno de los ciberataques, a pesar de que la inteligencia de Estados Unidos diga lo contrario.

Partiendo de esta situación, ambos conversarán durante cuatro o cinco horas. Por adelantado, los equipos diplomáticos intentan en Ginebra rebajar las expectativas del encuentro de cara a la opinión pública. El máximo objetivo que se plantea Biden, aparentemente modesto, es no empeorar las cosas y ser capaces de encontrar «estabilidad y previsibilidad» entre las dos naciones.

Cara a cara en Ginebra: Biden y Putin buscan una rivalidad más predecible

«Deberíamos decidir dónde está nuestro interés mutuo, en el interés del mundo, cooperar y ver si podemos hacerlo», dijo a principios de semana, para endurecer después el discurso y adelantar que marcará «líneas rojas» a Putin. «Hay esperanzas de encontrar pequeñas áreas de acuerdo. No se han hecho compromisos en las conversaciones previas, pero hay esperanzas de que al menos regresen los embajadores a sus respectivos puestos después de la reunión», apunta un miembro de la delegación americana.

Agenda de la reunión


El asesor del presidente ruso Yuri Ushakov ha adelantado la agenda de la reunión, que «incluye prácticamente todos los temas que nos preocupan a nosotros y a la parte estadounidense». Ha mencionado, entre ellos, el estado y las perspectivas de desarrollo de las relaciones bilaterales, problemas clave de la estabilidad estratégica y seguridad informática, así como medidas posibles en la lucha contra la ciberdelincuencia, además de asuntos de cooperación económica, el clima, la situación en el Ártico y la pandemia global.

Los dos presidentes irán tratando estos asuntos en ese mismo orden, «aunque pueden modificarlo y abordar otros puntos que surjan». «Para el postre se han dejado los problemas regionales: Oriente Medio, Siria, Libia, la situación en torno al programa nuclear iraní, el arreglo en Afgansitán, en la península coreana, en Nagorno Karabaj y, evidentemente, Ucrania», ha recitado Ushakov.

El formato está previsto en dos esquemas de reunión, uno reducido en el que estarán solamente los dos presidentes, los dos responsables máximos diplomáticos y dos traductores, y otro más amplio con todos los asesores. Sabedor de que Putin concede gran importancia al tanteo personal y al tú a tú como otros líderes, una relación individual sobre la que basa después la política bilateral, el equipo americano no descarta que en algún momento, a lo largo de la jornada, puedan quedarse a solas. «No lo sé», ha dicho al respecto Ushakov, «será como lo decidan sobre la marcha, de ellos depende».

Biden, por su parte, llega con un mensaje conciliador, pero de firmeza. «No busco un conflicto con Rusia», ha dicho el presidente de Estados Unidos en Bruselas, antes de acudir a Ginebra, «pero responderemos si Rusia continúa con sus actividades dañinas». También ha dejado claro que los aliados de la OTAN continuarán apoyando «la soberanía y la integridad territorial» de Ucrania. «Le diré a Putin que hay áreas en las que podemos trabajar juntos si él quiere», ha señalado personalmente, «pero si se comporta como lo ha hecho en el pasado en lo que respecta a la ciberseguridad y otras actividades, (…) le responderemos de la misma forma».

Qué ocurre en la OTAN

Entre los objetivos no declarados de esta cumbre, por parte rusa, están la retirada de las sanciones, muy poco probable, y el reconocimiento de la vacuna rusa Sputnik V por Occidente. Biden podría plantear cuestiones de Derechos Humanos, como la situación del opositor ruso Alexei Navalny, pero sería fácilmente contrarrestado por Putin, que sacaría a relucir la situación de Julian Assange o de Leonard Peltier. En las carpetas de asuntos adyacentes consta también el caso de Vladislav Klyushin, detenido en marzo en el cantón de Valais a petición de las autoridades estadounidenses y retenido en Sion mientras se estudia su extradición.

Fuente: ABC

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