Cuba enfrenta una profunda crisis tras la captura de Maduro y el papel clave del petróleo mexicano
La captura del expresidente Nicolás Maduro en Venezuela ha abierto una etapa de incertidumbre en Cuba, su principal aliado. La isla depende en gran medida del petróleo venezolano para abastecer su sistema energético, mientras que México también le suministra crudo, aunque la naturaleza de esos pagos no está clara.
La economía cubana atraviesa su peor momento en décadas: el PIB se contrajo más de un 4% en 2025, la producción industrial y agrícola se encuentran en niveles mínimos, y el turismo internacional registra cifras históricamente bajas. La escasez de alimentos y medicamentos afecta a millones de cubanos, mientras que la inflación y los cortes eléctricos de hasta 20 horas al día agravan la situación.
Cuba necesita aproximadamente 110.000 barriles diarios de petróleo y solo produce 40.000 internamente, dependiendo del resto de proveedores externos. La caída de Maduro podría interrumpir el suministro venezolano, lo que, según economistas, llevaría a la isla a una situación límite, incluso si mantiene los envíos de México.
Además, los expertos señalan que, aunque la economía esté al borde del colapso, no necesariamente habrá un cambio político inmediato, debido a la represión del régimen y al éxodo de opositores y población joven y calificada. La combinación de factores internos y externos proyecta un año 2026 extremadamente complejo para la isla, con consecuencias sociales, económicas y humanitarias graves.
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