Economistas advierten que el ajuste fiscal será clave para el impacto del crédito del FMI
El eventual financiamiento de hasta $us 2.800 millones podría aliviar la crisis de liquidez, pero no resolvería por sí solo los desequilibrios económicos de Bolivia
El eventual acceso de Bolivia a un financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), estimado entre $us 2.500 y $us 2.800 millones, representa una oportunidad para aliviar la crisis de liquidez y estabilizar el mercado cambiario. Sin embargo, economistas consideran que el desembolso, por sí solo, no resolverá los desequilibrios que enfrenta la economía boliviana.
Los especialistas coinciden en que el éxito del eventual programa dependerá de la capacidad del Gobierno para profundizar el ajuste fiscal, recuperar la confianza de los mercados y ejecutar reformas estructurales.
"Si el Gobierno reduce el déficit fiscal, deja de financiarse con el Banco Central y demuestra un compromiso con el orden de las cuentas públicas, la confianza volverá. Si mantiene un elevado nivel de gasto, el efecto del crédito será limitado", afirmó el economista Ramiro Cavero.
El Gobierno confirmó que busca un acuerdo con el FMI para respaldar un programa económico que se extendería hasta 2029. Según el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, el plan para acceder al financiamiento ya incorpora medidas recomendadas por el organismo internacional, entre ellas la eliminación gradual de la subvención a los combustibles y la flexibilización del régimen cambiario.
La administración sostiene que estas acciones permitieron reducir el déficit proyectado del 12,2% al 9% del Producto Interno Bruto (PIB) para este 2026 y que serán la base del programa que será evaluado por el FMI.
Expertos consideran insuficiente la reducción del déficit
Pese a estas medidas, los expertos consideran que los avances todavía son insuficientes frente a la magnitud de los desequilibrios fiscales y externos que enfrenta el país.
Cavero señaló que la reducción anunciada por el Gobierno representa apenas un ajuste moderado. Según los datos oficiales, el déficit de la pasada gestión se situó alrededor del 12,2% del PIB, mientras que la actual administración proyecta cerrarlo cerca del 9%.
El economista considera que esta reducción es insuficiente, tomando en cuenta que ya se disminuyó parcialmente la subvención a los combustibles.
Por su parte, el economista Oscar Mario Tomianovic coincidió en que el déficit continúa siendo uno de los principales problemas macroeconómicos del país. Explicó que desde 2014 Bolivia registra desequilibrios cercanos al 8% del PIB en promedio, niveles que considera muy superiores a los sostenibles en la mayoría de las economías.
Si bien reconoció que el Gobierno inició un proceso de corrección, sostuvo que el desequilibrio de las finanzas públicas continúa siendo "abrumadoramente grande".
El crédito enfrentaría presiones desde su desembolso
Otro de los aspectos en los que coinciden ambos especialistas es que el nuevo financiamiento enfrentará fuertes presiones desde el momento de su desembolso.
Tomianovic explicó que el Estado mantiene importantes obligaciones en moneda extranjera, entre ellas el servicio de la deuda externa, la importación de combustibles, la devolución de dólares a los ahorristas y otros compromisos financieros.
Por esta razón, considera poco probable que el crédito permita fortalecer significativamente las Reservas Internacionales Netas (RIN), debido a que una parte importante de los recursos sería absorbida por otras obligaciones.
"No está al alcance del Estado boliviano el fortalecer sus reservas, que debería ser una prioridad, precisamente porque tiene un nivel de gasto muy elevado que hace que todos estos créditos que se estén canalizando rápidamente sean destinados a partidas que previamente ya ejercían una presión sobre las cuentas fiscales", señaló.
Proponen utilizar recursos para normalizar el sistema financiero
Cavero considera que una parte importante de los recursos debería destinarse a normalizar el sistema financiero, permitiendo que los bancos devuelvan los depósitos en dólares retenidos desde la crisis cambiaria de 2023 y vuelvan a vender divisas al público.
Según el economista, existen alrededor de $us 2.000 millones en depósitos que los ahorristas no pueden retirar libremente debido a la escasez de divisas.
A su criterio, liberar esos recursos contribuiría a recuperar la confianza y, con el tiempo, incentivaría el retorno de dólares que actualmente permanecen fuera del sistema financiero.
"Lo importante es salir del corralito cambiario", remarcó.
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