El partido comunista chino cumple 100 años

 El partido comunista chino cumple 100 años

Los residentes en Pekín que padecen esquizofrenia y trastorno bipolar llevan varios días recibiendo visitas a domicilio o llamadas telefónicas de funcionarios locales. Quieren asegurarse de que las personas con enfermedades mentales se van a quedar en casa esta semana. Hay fiesta del partido, por eso no pueden salir. Como si de una cuarentena se tratara, pero por otro tipo de virus, uno más nacionalista y eugenésico, que lleva a unos razonamientos difíciles de argumentar fuera de China.

Los mismos funcionarios también fueron puerta por puerta en uno de los distritos del centro de la capital, revisando los registros de viviendas y confirmando el número de personas que vivían en cada dirección. «El contrato de alquiler sólo está a su nombre, pero los vecinos dicen que usted vive con una chica. Necesito todos los datos de ella y comprobar que no hay nadie más en el apartamento», solicitaba el martes por la tarde un hombre que se presentó como empleado de la oficina de distrito, justificando que tenía la orden de hacer esos controles antes de la gran celebración del jueves por el centenario del Partido Comunista Chino (PCCh).

Es como celebrar una fiesta de cumpleaños que llevas preparando más de un año, y antes intentas hacer todo lo posible para que no te la estropeen los vecinos que te pueden causar problemas. O que simplemente te caen mal. Como aquellos que están en la lista negra de Pekín. La mayoría son personas mayores que pasaron por prisión tras participar en alguna protesta en el pasado, como la de los estudiantes de Tiananmen en 1989. Para prevenir cualquier acto molesto en los grandes aniversarios, las autoridades suelen utilizar arrestos arbitrarios domiciliarios o enviar a estas personas una semana de relax a las playas del sur o a parajes naturales perdidos en el interior, siempre vigilados por policías o funcionarios. Son vacaciones forzadas pagadas por el Gobierno chino.

2021: cien años de trayectoria del Partido Comunista de China – Centro  Mexicano de Estudios Económicos y Sociales

Estos días, Pekín está adornado con todo tipo de arreglos florales patrióticos y banderas nacionales. Ha aumentado la vigilancia en las calles, con controles policiales en las rotondas y grandes avenidas cortadas. También en el ciberespacio, con los sistemas de censura a pleno rendimiento para que no se cuele en el internet chino ningún comentario negativo hacia la gran fiesta del partido que controla absolutamente todo lo que ocurre en el país más poblado del mundo.

DE UNA REUNIÓN CLANDESTINA A 95 MILLONES DE MIEMBROS


El PCCh ha reescrito su propia historia. Una que comienza con una reunión clandestina de 53 personas en una casa de Shanghai y que va hasta los casi 95 millones de miembros que tiene hoy en toda China. El 71,2% son hombres. Hay más chinos con el carnet del PCCh que habitantes en Alemania. El partido ha impulsado el movimiento político más grande jamás visto. A lo largo de 72 años de gobierno de partido único, por China han pasado siete presidentes, se han adoptado muchas reformas y permitido breves períodos de liberalización, que casi siempre fueron seguidos de una represión aún más dura.

UN PARTIDO EN CADA EMPRESA, PUEBLO, ESCUELA


El PCCh nació de una organización comunista con decenas de personas de una corriente ideológica de izquierdas para desafiar al Kuomintang gobernante con un ejército campesino como su fuerza principal. Ganó. Mao Zedong fundó la República Popular China. Y, después de muchos años y penurias, el partido de los campesinos se convirtió en un partido de la clase media. Mejor educado, preparado y mucho más rico. Es el único partido político en el mundo que tiene organizaciones de base en todas las empresas -medianas y grandes-, pueblos, escuelas, institutos de investigación, comunidades, organizaciones sociales y unidades militares del país.

Comunismo en China: El Partido Comunista chino castiga a los militantes que  crean en espíritus y no en el marxismo-leninismo | Público

CRÍTICAS FUERA DE CHINA


La profesora habla de que en China hay una regla del miedo permanente. No solo para la gente común, sino también para las élites del PCCh, ya que Xi restableció las purgas bajo el disfraz de una campaña perpetua contra la corrupción. La censura está en su nivel más alto y el régimen prácticamente ha dejado sin espacio a la sociedad civil, incluidas las ONG. Incluso ahora está en plena campaña de persecución contra los grandes empresarios, como Jack Ma de Alibaba, con fuertes medidas regulatorias de antimonopolio. En Pekín lanzan un mensaje claro: nadie está por encima del partido.

Fuente: EL MUNDO

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