Empresas peruanas operan en El Alto y llevan mercurio a su país por vías ilegales

 Empresas peruanas operan en El Alto y llevan mercurio a su país por vías ilegales
Empresas peruanas operan en El Alto y llevan mercurio a su país por vías ilegales

Son cuatro compañías del vecino país que se asentaron en Bolivia con el fin de importar mercurio y luego llevarlo a Perú de manera ilícita para extraer oro. Dos de estas firmas fueron investigadas en Puno por estar vinculadas al narcotráfico.

En Perú la compra desmedida de mercurio no está permitida. Ese bloqueo comercial obligó a que algunas empresas peruanas se asienten en Bolivia -principalmente en la ciudad de El Alto- para importar el metal tan codiciado para explotar oro. Son al menos cuatro firmas, de las 37 que operan legalmente en el país, que también tienen sus bases en suelo peruano. Todas están cerca de la frontera con Bolivia.

Bolivia es el segundo en la lista de países que importan mercurio. Durante los últimos siete años se registró un crecimiento del volumen y del valor de inter nación del producto. Desde 2015 la importación creció en casi 12 veces en relación al valor del año previo. Ese año se llegó a un pico histórico con la compra de 151,5 toneladas de mercurio y de 238,3 en 2016. Entre el 2015 y 2019, Bolivia importó legalmente un total de 990,9 toneladas, según el documento El negocio del mercurio en Bolivia, que es un estudio sobre la comercialización del metal para la minería aurífera y que fue realizado por el Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib).

La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Madre de Dios, que trabaja en las regiones de Puno y Madre de Dios de Perú, confirmó que las empresas peruanas y otros grupos internan el mercurio a su país de manera ilegal debido a las restricciones que existen en la vecina nación. Incluso, el Cedib halló que dos de estas cuatro empresas tuvieron nexos con el narcotráfico. En Bolivia, el ministerio de Minería anunció que reforzará el control del mercurio en las zonas donde se extrae oro.

Empresas peruanas operan en El Alto y llevan mercurio a su país por vías ilegales

Tanto Bolivia como Perú son parte del Convenio de Minamata, un instrumento internacional que busca eliminar la importación de mercurio en países miembros de Naciones Unidas.

Bolivia tiene una aplicación mínima de este convenio y por eso empresas peruanas e incluso una de Chile decidieron ingresar al país para ser parte de este negocio que está matando los ríos amazónicos bolivianos y peruanos.

ReyRex Internacional es una empresa peruana que decidió asentarse en la ciudad de El Alto para importar mercurio. Su sede está en Juliaca, al sur peruano y cerca del lago Titicaca. También tiene otra oficina en Puno.

Esta empresa logra mover casi un millón de dólares en compras de mercurio. También importa otros insumos para la minería. En Perú existe una extracción de oro descontrolado, al igual que en Bolivia. Ese negocio se concentra en las regiones de Piura, Puno y Madre de Dios. Desde 2015, cuando se puso en vigencia el Convenio de Minamata, las cifras de importación legal del metal cayeron prácticamente a cero.

Extracción de oro

Sin importación de mercurio la extracción de oro en Perú sigue en avanzada y llega a niveles altos. Eso se debe a que empresas peruanas se instalaron en Bolivia con el fin de introducir el metal de manera ilegal. Todas estas firmas están en El Alto y La Paz.

En Bolivia la importación de mercurio es legal. El metal llega, por lo general, desde México. Hasta 2018, el 78% de las importaciones provenía del país del norte. Sin embargo, esa tendencia cambió. Desde 2019 India se convirtió el principal proveedor del metal y aparecen otros países como Turquía, Rusia y Vietnam.

El 98% del mercurio ingresa por vía terrestre a Bolivia. El puerto de Arica recibe el cargamento y desde ahí pasa por la frontera de Tambo Quemado. Solo un 2% del metal es internado por vía aérea.

J y JP es el nombre de otra empresa peruana que tiene registros en El Alto; sin embargo, en Perú tiene otra identidad comercial, pero es dirigida por la misma persona. El gerente estuvo denunciado en Perú por importación ilegal de agentes químicos. Su sede está en la ciudad de Puno.

Según la investigación del Cedib existe esa doble ubicación de estas empresas: están en Perú y Bolivia. El fin es comprar el mercurio en el país y luego llevarlo a su nación de forma ilegal.

“El mercurio ingresa por Bolivia y llega de forma ilegal a Perú”, detalló Óscar Campanini, investigador del Cedib. “En la investigación hay indicios sólidos para decir que sí existe este fenómeno”, acotó el experto boliviano.

Campanini agrega que de las cuatro exportadoras de Bolivia que tienen relación con Perú, dos están asociadas a grandes comercializadoras peruanas. Otras dos –dice– tienen entre sus socios a peruanos que presentan antecedentes de actividades ilegales como contrabando de insumos químicos para el narcotráfico.

Según datos de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Madre de Dios, el mercurio entra clandestinamente desde Bolivia hacia Perú. “En la reunión de trabajo que tuvimos durante la sesión del Convenio de Minamata, Bolivia confirmó que no hace trazabilidad al mercurio que entra a su país”, informó la fiscal peruana Karina Garay.

La investigadora detalló que el metal ingresa principalmente por Puno, región fronteriza con Bolivia. Desde allí –añadió la fiscal– se traslada a los lugares donde se realiza la minería ilegal tanto en Puno como en Madre de Dios.

“El mercurio se trafica en botellas de gaseosa y de yogurt. En los operativos que hemos hecho, la mayoría de las personas intervenidas con mercurio ilegal son de Puno”, relató Garay.

Las empresas venden desde Bs 1.100 hasta Bs 1.500 el kilo del mercurio. Una mayoría se va al norte de La Paz para que las cooperativas mineras, que se asocian con inversores chinos y colombianos, utilicen el metal para explotar oro en los ríos que desembocan en la Amazonia.

Son los inversores chinos y colombianos quienes instalaron las dragas en los ríos del norte paceño tras acuerdos con las cooperativas mineras, que recibieron por parte del Gobierno cuadrículas de terreno para que exploten el preciado metal.

Las otras dos empresas peruanas se asociaron en un inicio con compañías bolivianas. Un tiempo se paralizaron los negocios y en 2019 volvieron a activar la compra del mercurio. Ese año estas empresas decidieron asentarse en la ciudad de El Alto. Ambas están registradas con el nombre de sus gerentes en Bolivia que por seguridad no se publican.

Marca El Español

El mercurio llega a Bolivia en envases metálicos que contienen 34,5 kilos y están herméticamente cerrados. En el país se traspasa a pequeñas botellas de plástico que tienen la marca “El Español” que tienen un toro negro como imagen. También se llena el metal en envases de plástico sin marcas. Esos recipientes llegan a los centros mineros y también a Perú, donde se decomisaron en varios operativos policiales en localidades cercanas a ríos amazónicos donde se explota oro ilegalmente.

El ministro de Minería y Metalurgia, Ramiro Villavicencio, tiene información de que el mercurio que llega a Bolivia se lo utiliza en actividades mineras. La autoridad detalló -a principios de esta gestión- que se usan de cinco a diez kilogramos de mercurio para producir un kilo de oro y se comprometió a aplicar el Convenio de Minamata con el objetivo de cuidar el medio ambiente.

En el agua, el mercurio se transforma en una molécula orgánica altamente tóxica, el metilmercurio, que es rápidamente absorbido por algas y plancton. Estas son el alimento de peces y otros animales que son consumidos por seres humanos. Varias comunidades indígenas que habitan en orillas de los ríos amazónicos sufren por la contaminación de los afluentes.

En Perú, según la fiscal Garay, se desarrollan controles en la frontera con el fin de evitar la introducción de mercurio. Es un trabajo muy difícil, ya que este producto también es trasladado en lanchas en el lago Titicaca, según un informe fiscal peruano.

En las comunidades a orillas del espejo de agua se concentran los envases del mercurio y luego se los llevan a los centros mineros.

Fuente: El Deber

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