Gabriela Sabatini: «Dejé el tenis a los 26 años porque ya no era feliz jugando»

 Gabriela Sabatini: «Dejé el tenis a los 26 años porque ya no era feliz jugando»

Gabriela Sabatini es sin duda uno de los grandes íconos del deporte argentino. Una jugadora que junto a Guillermo Vilas puso el tenis en el centro de atención de un país que profesa la religión del fútbol.

Pero detrás de esa jugadora que impresionó al mundo a fines de la década de los años 80 y principios de los 90, hasta ganar el US Open en 1990, se esconde una mujer sumamente tímida, que rara vez da entrevistas.

Por eso, el que se sentara a hablar con Marcelo Longobardi es una ocasión única para revelar facetas de su vida que quizás muchos desconocen. Y por qué no, también para conocer que esa timidez es compartida por el propio Longobardi, que empezó la entrevista con una anécdota personal que une a la tenista con el periodista.

La timidez de Sabatini… y Longobardi

Marcelo Longobardi: Hace 35 años vos eras una estrella del tenis total y yo era un principiante de productor en una radio en Argentina y tenía un jefe que era un tipo bastante malhumorado, llamado Neustadt. Y la segunda tarea que me encomienda -la primera había sido un fracaso- fue: me dice: «Agarra este grabador y vayan al Tenis Club Argentino donde está entrenando Gabriela Sabatini y hágale un reportaje». Entonces yo agarré el grabador y cuando llegué a la puerta me dio vergüenza.

Gabriela Sabatini: ¿No entraste?

Marcelo Longobardi: No, no, y me fui. Y entonces volví y le tuve que explicar. Le dije: «Mire, no me dio bola, no me atendió».

Gabriela Sabatini: Así que ¿me hiciste quedar mal?

Marcelo Longobardi: Te hice quedar pésimo. Me dio como, no sé, vergüenza.

Gabriela Sabatini: Bueno, acá estamos después de 35 años.

Marcelo Longobardi: ¿Esas cosas pasan, no?

Gabriela Sabatini: Y sí, pasan, mucho más en nuestra personalidad, ¿no? Yo me acuerdo una vez que estaba en el aeropuerto y yo tenía 6 años y pasaba Vilas. Y mis padres me dicen: «andá a pedirle un autógrafo». Y yo era muy, muy vergonzosa. Voy con el papelito así, y a los dos metros me doy media vuelta. No, no, no me animo.

Marcelo Longobardi: ¿Te ha pasado mucho eso de ser vencida por la timidez?

Gabriela Sabatini: Un montón de veces. En el colegio tengo miles de anécdotas de mi madre, de llevarme al jardín, con cuatro años creo que fui. Mi hermano ya estaba en el colegio porque él es cinco años mayor, en el mismo colegio, y mi madre, me acuerdo que me dejó el primer día y yo me quedaba en la ventana viendo a ver si lo veía a mi hermano. Me quería ir de ahí. Me llevó dos o tres veces y la maestra le dijo: «Mire, llévesela a su casa y tráigala más adelante porque no puede estar acá». Y así miles de anécdotas, de darme vergüenza pedir ir al baño…. y bueno, mejor no te cuento lo que sigue, pero cosas así… o en el recreo que me quedaba contra la pared. Si, a mí me ayudó mucho toda mi carrera.

Gabriela Sabatini: «Dejé el tenis a los 26 años porque ya no era feliz jugando»

Una carrera intachable

Marcelo Longobardi: Te voy a leer tres palabras que se me ocurrieron libremente hoy: asociación libre. Una es la palabra «intachable». La segunda es la palabra «libertad». Y la tercera es la palabra «felicidad». Que no sé por qué razón las relacioné con vos. Advertí que sos una persona en un mundo tan complicado que ¿has quedado totalmente intachable?

Gabriela Sabatini: Eh, no sé…

Marcelo Longobardi: Poca gente puede exhibir una carrera intachable. En el caso argentino, podemos hablar, ¿de quién? De Fangio, Roberto de Vicenzo, de Guillermo Vilas. O sea, gente seria, digamos. No sé.

Gabriela Sabatini: Yo siempre traté de ser una persona muy humana, de ser, mostrarme quién soy siempre. Siempre me importó más la persona que la tenista. Para mí los valores, los principios, era lo que siempre me mantenía los pies sobre la tierra. Y para mí eso siempre era lo más importante. Más allá de tratar de ganar un partido. Para mí era importante y me exigía que así lo fuera.

Marcelo Longobardi: Pues la segunda palabra, «libertad». Sin conocerte demasiado, se me ocurre que tu vida fue una lucha para conseguir algo de libertad, ¿no?

Gabriela Sabatini: Total. Yo creo que tengo esa palabra entre mis preferidas, porque es eso lo que yo siempre busqué. A pesar de enfrentarme a situaciones difíciles o inclusive dentro de la cancha, esas presiones y de ese mundo tan complejo… Porque no sólo es lo que se ve en la cancha, sino lo que está afuera también, por lo que una pasa, de tratar siempre, de buscar esa libertad, de sentirse libre de poder salirme de esa burbuja que una siempre está viviendo en ese momento. Mi palabra que tengo siempre ahí presente es libertad. Creo que si una trata de ser libre se siente de otra manera, y puede encarar todo de otra manera.

Marcelo Longobardi: Te voy a decir por qué escribí la palabra «felicidad». Felicidad no es lo que nosotros los normales creemos que es, ni lo que ustedes las leyendas creen que es. Nosotros queremos ser como ustedes y ustedes como nosotros, ¿no?, Tu vida ha sido una lucha para ser normal y la nuestra sin éxito, obviamente, ninguno, porque todos queremos ser Larry King, ¿no es cierto? Queremos ser leyenda.

Gabriela Sabatini: Sí, yo creo que depende también cómo lo mires. Todos somos humanos y creo que todos buscamos la felicidad de alguna manera. Te das cuenta que son momentos. Es verdad lo que decís, que si lo miras desde ese lado, que una es famosa y trata de buscar la tranquilidad, la paz, esos son momentos felices. Pero para mí la felicidad tiene que ver también con saber que todos los que te rodean están bien, están felices… que uno puede cuidar de los demás, de pasar momentos con personas que querés. Creo que en ese lugar nos unimos todos.

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Fuente: CNN DEPORTES

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