Guerra en el Parlamento israelí

 Guerra en el Parlamento israelí

Como muestra de las paradojas de la realidad sin precedentes en la política israelí, el nuevo y heterogéneo Gobierno ha sufrido su primera gran derrota parlamentaria al no lograr la prórroga de una ley, recomendada por los organismos de seguridad, entre otros motivos por el rechazo del bloque derechista liderado por el ex primer ministro Benjamin Netanyahu pese a que hace un mes la defendía con entusiasmo. La situación política es tan rara que tras un acuerdo de última hora ministros izquierdistas y árabes votaron a favor de una ley que detestan y diputados derechistas (incluyendo uno de un partido en la coalición) votaron en contra. Tan rara como ver a algunos diputados ultranacionalistas judíos y árabes antisionistas celebrar el mismo resultado. Esto es, que no se haya prorrogado la ley, como cada año desde el 2003, que evita la concesión de la ciudadanía israelí a palestinos procedentes de Cisjordania y Gaza que se casan con palestinos o árabes con nacionalidad israelí.

Tras largos días de gestiones para lograrla mayoría necesaria en una coalición formada por partidos derechistas, centristas, izquierdistas y una facción árabe, el jefe del Gobierno de rotación en los próximos dos años, Naftali Bennett y el primer ministro alterno y titular de Exteriores, Yair Lapid vieron resignados cómo la maratoniana sesión en la Cámara en Jerusalén acabó a primera hora de esta mañana con empate en la Knésset (59-59).

Nacionalización de decenas de miles de palestinos

Se trata de una ley aprobada en 2003 alegando motivos de seguridad (con carácter temporal a renovar anualmente) durante la Segunda Intifada después de que palestinos aprovecharon el carné israelí logrado a través de su matrimonio para cometer atentados en Israel. Pero más allá de los argumentos de seguridad, defensores de la ley desde el centro hasta la derecha recurren al factor demográfico y señalan que la nacionalización de decenas de miles de palestinos a través de la reunificación familiar podría poner en peligro la mayoría judía en Israel.

Bennett esperaba contar con el voto de la derecha en la oposición para compensar la falta de apoyos en su propia coalición ya que el partido izquierdista Meretz y el árabe islamista Raam anunciaron que votarían en contra. Pero Netanyahu tenía otros planes al ver una gran oportunidad para profundizar las fisuras en la frágil estructura contra natura del Gobierno. De ahí que anunció el voto en contra y la propuesta de una ley básica de inmigración más amplia y con rango constitucional.

No podemos hablar de guerra, los palestinos no tienen Ejército":  europarlamentario Manu Pineda - 13.05.2021, Sputnik Mundo

Dado que el Likud, dos partidos ultraortododoxos y uno ultranacionalista prometieron votar en contra de la ley -que hasta hace poco apoyaban- la ministra de Interior y número dos de Bennett, Ayelet Shaked, pactó con Meretz y Raam una prórroga de seis meses, la concesión inmediata de 1.600 permisos de nacionalidad a palestinos y la creación de una comisión para estudiar otros 1.400 más. De esta forma, logró que los seis diputados de Meretz votaran a favor mientras en el partido árabe islamista, dos hicieron lo mismo y los otros dos se abstuvieron.

Guerra en el Parlamento israelí

EFECTOS Y REACCIONES


La consecuencia inmediata de la guerra sin cuartel en la Knésset que ha tumbado la prórroga de la ley, habitualmente renovado sin demasiado ruido, es que las 1.600 peticiones actuales de ciudadanía israelí serán estudiadas caso por caso por el ministerio de Interior y sin el veto legislativo.

Desde el punto de vista político, la coalición no cae pero sufre un duro golpe. Especialmente tres integrantes. Por un lado, Raam y Meretz votaron a favor por primera vez desde 2003 de una ley que consideraban como «racista» pese a que alegan hoy que el acuerdo alcanzado mejora las situación de forma dramática. Su cambio de postura no solo es criticado por sectores de su electorado de izquierdas y árabe sino que además no acabó en victoria en la Knésset. Por otro lado, Bennett fracasa debido a uno de los suyos (Shikli) en una votación que ha expuesto la fragilidad de su Gobierno.

Parlamento de Israel votará el nuevo gobierno el domingo

Fuente: EL MUNDO

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