Modric frota su lámpara para clasificar a Croacia

 Modric frota su lámpara para clasificar a Croacia

Ya no es esta la Croacia talentosa y admirable que alcanzó la final del último Mundial, en un asombroso ejercicio de supervivencia, pero conserva todavía el mejor argumento de cuantos le empujaron hacia aquella gesta. Luka Modric sigue ahí, preparado para sudar calidad y sacar de cualquier atolladero a su selección. Agarrada a su legendario capitán, Croacia derrotó a Escocia para garantizar su continuidad en esta Eurocopa. Lo hará como segunda de grupo, lo que le deparará un cruce en octavos contra la subcampeona del grupo de España. Los británicos, para los que el duelo también era una cuestión de ganar o morir, se despiden del torneo con la única satisfacción de haber empatado en Wembley.


El aliento de la afición de Glasgow propició un amanecer animoso de la selección local, apuntando el área con mucha velocidad y con un Ché Adams muy activo buscándose la vida entre los defensores croatas. Templado ese ímpetu inicial, Croacia tomó el mando del partido hasta conseguir el primer gol de la noche. Nikola Vlasic, hermano de Blanka, quien fue doble campeona del mundo de salto de altura hace algo más de una década, fue quien encontró las rendijas en la poblada defensa escocesa. Recogió una dejada de Perisic y aprovechó un error en la marca de McTominay para batir a Marshall.

EL EMPATE DE MCGREGOR


En ese momento, el gol clasificaba a los croatas e incluso les dejaba a solo dos goles propios -o uno suyo y otro de Inglaterra-, daba igual, de avanzar a octavos como segunda de grupo, lo que al final logró. Modric trató de adueñarse del partido, pero eso es muy difícil cuando enfrente hay 11 escoceses que saben que lo que se están jugando es un partido a vida o muerte. Escasos de calidad, la vía de los británicos era insistir e insistir a base de centros y de velocidad. Y en una de esas, en una de tantas jugadas embarulladas, con varios rebotes, McGregor empató el duelo con un disparo desde la frontal al final del primer tiempo. Como al principio, los dos volvían a estar eliminados en ese momento.


Había tensión en el césped, pues ambas estaban obligadas a marcar. La diferencia entre una selección y otra radicaba, fundamental, en que una contaba con Modric y la otra no. Y en la segunda parte, el futbolista del Real Madrid decidió que iba a solventar el entuerto él solito. Su gol, el que puso el 2-1, fue de los que no se olvidan, un disparo con el exterior de la bota derecha desde la frontal del área. Perisic sentenció la victoria y la clasificación rematando en el primer palo un córner botado por… Claro, por Modric. Siempre Modric.

Fuente: El Mundo

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