Muere Donald Rumsfeld, el arquitecto de la invasión de Irak

 Muere Donald Rumsfeld, el arquitecto de la invasión de Irak

Durante la década posterior a su salida del poder, Donald Rumsfeld vivió en Washington, en el barrio de Kalorama, justo enfrente de la residencia del embajador de Francia, el país al que el Gobierno de George W. Bush jamás perdonó su negativa a autorizar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la invasión de Irak («perdonar a Rusia; ignorar a Alemania; castigar a Francia», dicen que fue la consigna de Condoleeza Rice, entonces consejera de Seguridad Nacional y luego secretaria de Estado, y uno de los poquísimos políticos que fueron capaces de regatear a Rumsfeld en las cuatro décadas en las que éste ejerció el poder en diferentes cargos).

Durante la presidencia de Obama no era infrecuente verlo en el autobús, yendo a su oficina, junto a la Avenida Connecticut, en el centro de la ciudad. Con su gabardina, Donald -‘Don’ para los allegados- parecía un señor mayor como cualquier otro, la antítesis de la imagen del secretario de Defensa más joven (de 1975 a 1976) y más anciano (de 2001 a 2006) de la Historia de EEUU, del hombre que invadió Afganistán e Irak, que sentó las bases de gran parte de la ‘guerra sucia’ a escala mundial que EEUU libró contra Al Qaeda, de uno de los directivos «más temidos» según la revista ‘Fortune’ en la década de los ochenta, y de un multimillonario con un patrimonio de varios cientos de millones de dólares.

Donald Rumsfeld, defence secretary under George W Bush, dies at 88

El político más despiadado

La última vez que lo vi era sábado, y estaba entrando en su oficina. A veinte metros, la Avenida de Connecticut estaba tomada por una manifestación pro-palestina. Por el bien de todos, nadie lo reconoció. Era comprensible. Aquel señor no podía ser la persona a la que el hombre para muchos epitomiza todo lo malo de la política exterior de Estados Unidos, Henry Kissinger, había calificado como «el político más despiadado que conozco».

Muere el arquitecto de la guerra de Irak, Donald Rumsfeld, a los 88 años -  Monitor De Oriente

Rumsfeld es el paradigma de político eficiente, la versión washingtoniana de Talleyrand, el obispo francés padre de varios hijos que fue monárquico, revolucionario, napoleónico, antinapoleónico, y acabó sentando a su país en el Congreso de Viena, que, en teoría, había sido organizado por las potencias antifrancesas. Él no llegó a tanto. Pero sí marcó algunos hitos memorables. A fin de cuentas, él fue el primer alto representante de Estados Unidos que se reunió con el dictador de Irak Sadam Husein, en 1985, cuando ambos países reanudaron relaciones diplomáticas y Bagdad empezaba a reorientarse hacia EEUU y Francia tras comprobar que el material militar soviético que tenía no le servía para ganar ni por casualidad una batalla a Irán en la guerra que ambos países llevaban librando desde 1981.

Intervención en Vietnam en 1962

Sus posiciones, entonces, era muy diferentes de las que luego le harían famoso. Expresó sus reservas sobre la intervención en Vietnam, y, en 1962, ganó sus primeras elecciones al Congreso. Allí votó a favor de la Ley de los Derechos Civiles, que eliminaba las restricciones para que la población que no era blanca pudiera ejercer el derecho de voto, y, también, de la Ley del Voto de 1965, que ahora está siendo parcialmente desmontada por los republicanos en varios estados para, de nuevo, restringir el sufragio. Progresivamente fue moviéndose hacia posiciones más liberales en lo económico, en buena medida por la influencia de la Escuela de Chicago, aunque eso no le impidió, como se ha señalado antes, ejercer una intervención directa en la economía. Para Rumsfeld, siempre, el poder fue más importante que la ideología.

Fuente: EL MUNDO

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