Nueva York elige alcalde para salir de la crisis del Covid

 Nueva York elige alcalde para salir de la crisis del Covid

Tras un año y medio de pesadilla – disturbios raciales tras el asesinato de George Floyd, desplome del precio de la vivienda, un aumento del 44% en el número de homicidios, y 33.378 muertos por el Covid-19 Nueva York ha acudido a las urnas para iniciar el proceso de elección de un nuevo alcalde que reemplace al izquierdista Bill de Blasio, que agota este año su segundo mandato y, por tanto, no puede presentarse a la reelección.

Partido Demócrata

Los comicios, que empezaron el sábado 12 y terminan este martes, parecen marcar un giro al centro. La clave es lo que pase con el Partido Demócrata, que en Nueva York, al igual que en prácticamente todas las ciudades grandes y medianas de Estados Unidos, con la sola excepción de Miami, tiene el monopolio del poder. También parece que se registrará un giro al centro, tras los ocho años de De Blasio en la alcaldía. Nueva York está renaciendo de sus cenizas a media que el Covid queda atrás, aunque la delincuencia continúa disparándose, según las cifras oficiales. Tras estas primarias vendrán las elecciones propiamente dichas, el 2 de noviembre.

Nueva York elige hoy a su alcalde | Internacional

El proceso electoral podría concluir con el nombramiento del primer alcalde de origen asiático de la ciudad – el empresario Andrew Yang, un destacado defensor de la ‘renta universal’, es decir, de que el Estado pague a los ciudadanos un pequeño salario cada mes-, de la primera mujer -Kathryn Garcia-, o del segundo afroamericano -Eric Adams, que es en la actualidad el presidente de Brooklyn y el favorito en los sondeos-. Todos ellos suponen un giro al centro, con diferentes matices, en relación a De Blasio. La candidata de la izquierda, Maya Wiley, no tiene apenas posibilidades, según las encuestas.

Cinco candidatos de preferencia

Pero estos comicios tienen también un detalle que los hace diferentes: Nueva York estrena un nuevo sistema electoral, más complicado que el anterior. Cada votante elige a cinco candidatos, por orden de preferencia, de modo que su favorito es el primero, y así sucesivamente. Si, como parece seguro, en el escrutinio ninguno de los aspirantes alcanza el 50% del respaldo popular, se empiezan a repartir los votos de los que menos apoyo han recibido entre los que más tienen. Con ese alambicado sistema electoral, y dada la proverbial eficacia estadounidense a la hora de contar el voto, los resultados definitivos no llegarán antes del mes de julio.

Fuente: El Mundo

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