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Lluvias, falta de diésel y bajos precios golpean al agro cruceño y dejan millonarias pérdidas

Lluvias, falta de diésel y bajos precios golpean al agro cruceño y dejan millonarias pérdidas

27 de Abril de 2026 07:33 am

La campaña agrícola en el norte de Santa Cruz atraviesa uno de sus momentos más críticos. Productores de zonas como San Pedro enfrentan pérdidas significativas debido a una combinación de factores adversos: intensas lluvias, escasez de diésel, plagas y la caída de los precios internacionales de la soya.

Epifanio Zurita, productor con décadas de experiencia, refleja la difícil situación del sector. En su parcela, el grano que debía ser cosechado quedó expuesto a las lluvias, provocando la aparición de moho y la pérdida total de la producción. Según su testimonio, la falta de combustible retrasó el ingreso de maquinaria al campo, lo que derivó en que la lluvia terminara por arruinar la cosecha. “He perdido 20.000 dólares en esta campaña”, afirmó.

El problema del diésel es uno de los principales obstáculos. Productores señalan que el abastecimiento irregular ha impedido avanzar con la cosecha en el momento oportuno. En el campo, cada día de retraso representa pérdidas. A esto se suma que, en algunos casos, el combustible se consigue a precios elevados en el mercado informal, incrementando aún más los costos de producción.

En el Norte Integrado, la situación es generalizada. Entre febrero y marzo, las lluvias constantes afectaron el desarrollo de los cultivos y favorecieron la aparición de plagas. Aunque abril ofreció una breve mejora en las condiciones climáticas, la falta de diésel volvió a frenar las labores agrícolas. Como resultado, al menos 50.000 toneladas de grano quedaron sin cosechar o se perdieron en el campo.

Productores como Vidal Choque advierten que la crisis impacta tanto en la cosecha actual como en la preparación de la próxima siembra. La humedad excesiva deterioró los cultivos y redujo la calidad del grano, lo que genera descuentos en la comercialización o incluso el rechazo de la producción por parte de las industrias.

A este escenario se suma la caída de los precios. Actualmente, la tonelada de soya se sitúa entre 400 y 410 dólares, muy por debajo de los niveles registrados en campañas anteriores. Sin embargo, los costos de producción se mantienen elevados, alcanzando entre 700 y 900 dólares por hectárea. Esta brecha deja a muchos productores sin margen de ganancia e incluso con deudas.

Desde la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), se estima que se han perdido alrededor de 50.000 hectáreas en la región norte, lo que representa una quinta parte de la superficie cultivada en esa zona. Las inundaciones, impulsadas por el desborde de ríos como el Piraí, agravaron aún más la situación.

Ante este panorama, algunos productores evalúan dejar de sembrar o alquilar sus tierras, mientras otros buscan alternativas para refinanciar sus deudas. En ese contexto, la reciente promulgación de la Ley 1720, que permite la reconversión de predios pequeños a medianos, es vista como una posible herramienta para acceder a créditos en mejores condiciones.

Por su parte, el ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, aseguró que el abastecimiento de diésel comenzará a estabilizarse en los próximos días, en medio de un contexto que calificó como “crítico” para el país.

Mientras tanto, en el campo, la incertidumbre persiste. La combinación de factores climáticos, económicos y logísticos ha dejado una campaña marcada por pérdidas, deudas y la preocupación por el futuro del sector productivo.

27 de Abril de 2026 07:33 am


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