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El combustible no llega: horas, días y dinero perdidos detrás de cada fila

El combustible no llega: horas, días y dinero perdidos detrás de cada fila

18 de Agosto de 2026 08:21 am

La escasez de gasolina y diésel se convirtió en una carga cotidiana que afecta al transporte, el comercio, el trabajo, la circulación vehicular y las familias. Las largas filas en los surtidores representan para muchos conductores horas de espera, pérdida de ingresos y dificultades para cumplir con sus actividades.

La escena se repite en distintas ciudades del país: vehículos que forman filas desde la madrugada, conductores que esperan la llegada de las cisternas y personas que pasan varias horas sin saber si finalmente podrán cargar combustible. Para quienes dependen de sus vehículos como principal fuente de ingresos, la espera puede significar perder una jornada de trabajo, suspender un viaje o retrasar una entrega.

El impacto también alcanza a quienes no trabajan directamente con el transporte. La falta de gasolina o diésel puede reducir la circulación de taxis, microbuses y camiones, afectando el traslado de pasajeros y la distribución de productos. De esta manera, la escasez deja de ser solamente un problema relacionado con el abastecimiento y se convierte en una situación que modifica las actividades cotidianas de la población.

Héctor Aramayo, quien lleva 15 años recorriendo el país, aseguró que por primera vez piensa en abandonar su actividad. Relató que desde fines de 2024 ya advertía el problema y que actualmente pasa días haciendo fila, perdiendo horas de trabajo y alterando sus horarios de alimentación y descanso.

Marcelo, quien llevaba 10 horas esperando para cargar gasolina, expresó una posición algo más optimista y manifestó su esperanza de que la situación pueda solucionarse. Según relató, desde el año pasado tener un vehículo se convirtió en una carga debido al tiempo, dinero y desgaste que representan las filas.

En Santa Cruz, el impacto alcanza directamente al transporte urbano. Mario Guerrero, representante del sector, señaló que solamente el 40% de las unidades estaría trabajando, mientras que el 60% permanece en filas para conseguir diésel.

La reducción de unidades también repercute en los pasajeros, debido a que menos vehículos prestan el servicio y aumentan los tiempos de espera. A esto se suma la congestión generada por las propias filas de vehículos en los accesos a los surtidores, que ocupan varias cuadras y pueden dificultar la circulación.

Así, la falta de combustible termina afectando incluso a quienes no acuden a los surtidores. Conductores, pasajeros, comerciantes y otros ciudadanos pueden enfrentar retrasos en sus actividades debido a la congestión y a las dificultades para trasladar productos y personas.

Promesas

El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, aseguró que las filas por gasolina deberían quedar resueltas en dos o tres días, luego de una reunión con autoridades y sectores de Santa Cruz. La estatal también comprometió refuerzos en las asignaciones y aseguró que los volúmenes de diésel estarán cubiertos.

Sin embargo, para quienes llevan horas o días esperando, la principal demanda continúa siendo una solución concreta al problema del abastecimiento.

“Soluciones, es lo que la población necesita, ya no queremos bonitas palabras”, señaló Héctor.

18 de Agosto de 2026 08:21 am


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