Turquía amplía su presencia en el Cuerno de África
Turquía continúa ampliando su presencia militar, económica y estratégica en el Cuerno de África, con Somalia como uno de los principales puntos de apoyo de Ankara en la región. El creciente despliegue turco genera preocupación entre otros actores que buscan aumentar su influencia, entre ellos Israel y algunas potencias del Golfo.
A principios de año, el despliegue de cazas turcos en Somalia abrió un debate en Mogadiscio sobre los alcances de la relación bilateral. Sectores de la oposición cuestionaron al Gobierno y lo acusaron de entregar el país a potencias extranjeras, mientras la administración somalí defendió la cooperación con Turquía como una forma de fortalecer la seguridad y enfrentar la amenaza de Al Shabaab, grupo vinculado a Al Qaeda que mantiene presencia en la región.
Junto con los cazas también llegaron helicópteros, tanques y un despliegue naval de buques de guerra en el Golfo de Adén, con el objetivo de proteger futuras operaciones de perforación energética.
La relación entre Turquía y Somalia comenzó hace más de una década, a partir de la asistencia humanitaria proporcionada por Ankara durante la grave hambruna que afectó al país en 2011. Con el paso de los años, esa cooperación se transformó en una asociación estratégica que convirtió a Mogadiscio en uno de los principales puntos de influencia turca en la región.
Actualmente, Turquía participa en la gestión del aeropuerto de la capital somalí, entrena a miles de soldados en la base militar Turksom y contribuye al desarrollo de distintos aspectos de la armada somalí. A cambio, Ankara obtiene un 30% de los ingresos de la Zona Económica Exclusiva de Somalia en el océano Índico.
Expertos citados en el texto consideran que la estrategia turca combina intereses de seguridad energética y posicionamiento geopolítico. Riccardo Gasco, coordinador del Programa de Política Exterior de IstanPol e investigador de la Universidad de Bolonia, sostiene que el posicionamiento geopolítico constituye el principal objetivo, mientras que la seguridad energética adquiere cada vez mayor importancia.
La estrategia de Ankara busca consolidar una conexión entre el mar Rojo y el océano Índico y convertir a Somalia en un punto estratégico de un corredor marítimo fundamental para el comercio internacional.
Turquía también ha desarrollado relaciones con otros países de la región. En Etiopía se ha convertido en el segundo mayor inversor extranjero y recientemente alcanzó un acuerdo de defensa con Níger, en un escenario donde también existe una fuerte competencia por la influencia regional de países como Emiratos Árabes Unidos.
La expansión turca, sin embargo, no habría comenzado como un proyecto de largo plazo. Elem Eyrice Tepeciklioglu, profesora de Estudios Africanos en la Universidad de Ciencias Sociales de Ankara, señala que la relación se inició con un compromiso humanitario y posteriormente facilitó la expansión de empresas turcas en Somalia.
El fortalecimiento de los vínculos entre Ankara y Mogadiscio también ha generado tensiones con Israel. En diciembre de 2025, Israel reconoció la soberanía de la región separatista de Somalilandia como Estado independiente, una decisión que Turquía consideró una amenaza para la integridad territorial de Somalia.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, calificó ese reconocimiento como “ilegítimo” e “inaceptable”. Turquía se sumó así a las críticas expresadas por países como Yibuti y Egipto, además de la Organización para la Cooperación Islámica.
Según los analistas citados, esta situación añade una nueva dimensión a la rivalidad entre Turquía e Israel, que también se desarrolla en otros escenarios de Oriente Próximo, como Siria.
El Cuerno de África aparece así como otro espacio de competencia entre ambos países. Sin embargo, los expertos consideran que esta rivalidad podría mantenerse principalmente de manera indirecta, mediante la diplomacia, los puertos, la cooperación en inteligencia y las alianzas locales, sin llegar necesariamente a un enfrentamiento militar directo.
A este escenario se suma la creciente inestabilidad en el mar Rojo. Los ataques de los hutíes de Yemen contra embarcaciones vinculadas a Arabia Saudí han aumentado la preocupación por la seguridad del comercio marítimo y las rutas energéticas.
Para Gasco, la situación incrementa el valor estratégico de la costa somalí, debido a que la inseguridad en el mar Rojo puede afectar el comercio y los flujos energéticos.
Tepeciklioglu considera que la amenaza afecta no solamente a Turquía, sino también al comercio mundial. En ese contexto, Arabia Saudí busca impulsar una coalición internacional para garantizar la seguridad marítima en la región, mientras diferentes países evalúan sumarse a iniciativas coordinadas.
La creciente inestabilidad en el mar Rojo y la competencia por influencia en el Cuerno de África convierten a esta región en un espacio cada vez más estratégico para Turquía y para otras potencias interesadas en la seguridad, el comercio y las rutas energéticas internacionales.