Operativo de 2026 reaviva entrevista de Maduro sobre presencia cubana en su seguridad
En enero de 2019, Nicolás Maduro atravesaba uno de los momentos de mayor fragilidad política desde su llegada al poder. En el ámbito interno, la crisis económica y social profundizaba el descontento ciudadano, mientras que a nivel internacional aumentaban las presiones diplomáticas contra su régimen. En ese contexto, el dirigente opositor Juan Guaidó se proclamó presidente interino de Venezuela, con el respaldo de Estados Unidos y de varios gobiernos de América Latina y Europa, alterando el equilibrio político interno y generando una presión inédita sobre el chavismo.
En medio de ese escenario, Maduro concedió una entrevista a la congresista estadounidense María Elvira Salazar, transmitida por la cadena Univision desde el Palacio de Miraflores, sede del poder ejecutivo venezolano. El diálogo estuvo marcado por momentos de tensión y se centró en uno de los temas más sensibles para el Gobierno venezolano: la presunta influencia de Cuba en el aparato estatal y, particularmente, en la seguridad presidencial.
Durante la entrevista, Salazar consultó a Maduro sobre la supuesta presencia de militares cubanos en su primer anillo de seguridad, una versión que circulaba desde hacía años en informes de inteligencia y denuncias de sectores opositores. Ante las cámaras, Maduro negó de manera tajante esa posibilidad y aseguró que su seguridad estaba conformada exclusivamente por personal venezolano de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
La entrevistadora insistió en el tema y citó estimaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos que señalaban la presencia de miles de militares cubanos en territorio venezolano, algunos asignados a tareas de protección del jefe de Estado. Maduro rechazó esas cifras y las calificó de falsas, afirmando que la presencia cubana en Venezuela se limitaba a programas sociales, como médicos, enfermeras, entrenadores deportivos y artistas. Según su versión, solo existirían agregados militares en la embajada de Cuba, como ocurre en cualquier relación bilateral, descartando un despliegue organizado de personal armado.
En aquel entonces, organizaciones de derechos humanos, dirigentes opositores y agencias de inteligencia extranjeras advertían sobre una profunda influencia cubana en áreas estratégicas del Estado venezolano, incluyendo inteligencia, contrainteligencia y seguridad interna. Estas denuncias sostenían que asesores cubanos participaban en la formación y supervisión de cuerpos militares y policiales. Pese a ello, Maduro mantuvo su discurso y describió la relación con Cuba como una alianza entre países soberanos basada en la cooperación civil.
Siete años después, el sábado 3 de enero de 2026, una operación militar encabezada por fuerzas estadounidenses en Caracas culminó con la captura de Nicolás Maduro, un hecho que reavivó el debate y las denuncias que ya se habían planteado años atrás sobre la influencia extranjera en el aparato de seguridad del Estado venezolano.
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